domingo, 20 de febrero de 2011

care

La verdad es que yo no sabía de la existencia de estas cosas, de esta pasión inquebrantable (aunque no lo parezca) y del frío disipado, como dejado de lado al llegar el calor de un mes distinto a los tres anteriores.
Tanto tiempo para acabar malgastándolo en otras bocas que no son suyas, y que no me importa lo que pienses de mis piernas. Porque lo que en noches pasa, en noches se queda, una, dos, o tres, pero no pasa a otras semanas. Gracias por el fuego de febrero, has hecho olvidar a un noviembre pegadizo.
Los recuerdos al aire me besan la cara.

Espinar, 25.

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